Toca para abrir
Para la mujer más bonita, Sally
Una carta escrita con cariño

Hoy comprendí que hay momentos que, por sencillos que parezcan, se quedan a vivir en el corazón, después de tanto tiempo, volver a verte fue como encontrar una calma que no sabía cuánto extrañaba, bastó un instante para darme cuenta de que la espera había valido la pena y tal vez suene un poco cursi decirlo, pero sería injusto esconder lo que realmente sentí, verte fue uno de esos pequeños regalos que la vida ofrece cuando menos lo esperas.

Mientras hablábamos, no podía evitar admirarte, había algo en tu forma de mirar que hacía detener el tiempo; tus ojos guardaban una tranquilidad difícil de explicar, tu sonrisa iluminaba cada palabra, tus labios dibujaban la dulzura de cada momento, tus manos reflejaban la delicadeza con la que pareces tocar el mundo, y tu rostro… tu rostro tenía esa belleza que no necesita esforzarse para ser recordada, cada detalle de ti parecía contar una historia distinta, y todas ellas me daban más razones para querer conocerte.

Ojalá llegue el día en que conozcas de mí tantas cosas como yo deseo conocer de ti, que podamos descubrirnos poco a poco, sin prisa, dejando que cada conversación y cada instante construyan algo bonito entre los dos.

Sé que soy diferente. Tal vez no siempre encuentre las palabras perfectas o la forma más sencilla de demostrar lo que siento, pero si algo puedo prometerte es que esa diferencia siempre buscará hacerte sonreír, cuidarte y demostrarte, con hechos, que valgo la pena, porque así como deseo que un día puedas descubrir lo mejor de mí, también quiero que nunca olvides algo: tú vales la pena, mucho más de lo que imaginas.

Hoy no solo disfruté de tu compañía, también me llevé la ilusión de volver a verte, de compartir otra conversación, otra sonrisa, otro momento que, aunque parezca pequeño, termine convirtiéndose en un recuerdo único y especial.

Con cariño,
Adrián
A